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¿Qué le falta a la Argentina para crecer? Derechos de propiedad intelectual e inversión

Hace unos días, en ocasión del G20, se presentó en Buenos Aires el Índice Internacional de Derechos de Propiedad (IPRI, por su sigla en inglés) en su versión 2018 de la norteamericana Property Rights Alliance.

Y también un paper de investigación que motiva estas líneas. Es que la herramienta antes mentada muestra los niveles de protección de derechos de propiedad en Argentina y otros países, analizando diferentes componentes de los mismos.

El diagnóstico con relación al país dista de ser una sorpresa. Los niveles que miden la estabilidad de las normas, los niveles de corrupción y transparencia, nos ponen por debajo de nuestros pares latinoamericanos. Hasta aquí no hay nada nuevo bajo el sol: la Argentina ha sufrido un deterioro institucional sostenido durante las últimas décadas. Pero más interesante es el análisis de las consecuencias que generan estos niveles de protección de derechos de propiedad.

Concretamente, si uno estudia los niveles de inversión extranjera directa con el nivel de protección de propiedad intelectual se observa un crecimiento importante de las industrias que permiten rápidos retornos del capital sin necesidad de contar con grandes sistemas de protección legal (por ejemplo, el desarrollo de softwares enlatados). Ello se debe a que existen sistemas que el propio mercado genera, y que permiten la exclusión de los competidores; sin necesidad de una aplicación eficaz de la norma jurídica. (por caso, sistemas de garantía post-venta, velocidad en la tasa de imitación, entre otros).

Por otro lado, aquellos sectores en donde la inversión está mucho más a merced del sistema de reglas legales del país se perciben niveles de inversión muy bajos. Energía, infraestructura, telecomunicaciones, etc. Creo que debe tomarse nota que estos son los sectores donde el país necesita más desarrollo.

¿Qué se puede hacer frente a esa situación? A nivel de los derechos de propiedad intelectual pueden realizarse trabajos “micro institucionales”. Es decir, mejoras en las normas técnicas: como podría ser ampliar el alcance del sistema de patentes, incluir a la Argentina en tratados internacionales, de los que hoy no forma parte, y que facilitarían la inversión extranjera, mejorar la aplicación de normas antipiratería, y demases. Este plano puede atacarse, aquí y ahora; y en muchos casos se está avanzando.

El enigma sin resolver es la “macro institucionalidad”. El establecimiento de un sistema de reglas claras y perdurables en el tiempo que permitan crear rentabilidades en el largo plazo, basadas en derechos de propiedad claros en manos de quienes más los valoran. En este nivel se ven afectados todos los componentes de los derechos de propiedad, sea para bien o para mal. Aquí no podemos decir que hayamos avanzado mucho, por una simple razón: no hace mucho que como país empezamos a respetar los derechos de propiedad, y el nivel de cumplimiento es aún muy bajo.

Como punto final, considero oportuno reiterar algo ya varias veces dicho: no hay posibilidad de que un gobierno solo pueda resolver este nivel. El motivo es simple, no es una política del gobierno, es una política de Estado; y el estado se basa en instituciones.



¿Qué le falta a la Argentina para crecer? Derechos de propiedad intelectual e inversión