Qué Significa La Palabra Expiación

Qué Significa La Palabra Expiación
Borrar las culpas, purificarse de ellas por medio de algún sacrificio.2. tr.

¿Qué significa la palabra expiación en la Biblia?

¿Qué es la Expiación? – Tal y como se utiliza en las Escrituras, expiar consiste en padecer el castigo por los pecados, con lo cual se eliminan los efectos del pecado y el pecador arrepentido puede reconciliarse con Dios. Jesucristo fue la única persona capaz de llevar a cabo la Expiación por toda la humanidad.

  1. Gracias a Su Expiación, todas las personas resucitarán y quienes hayan obedecido Su Evangelio recibirán el don de la vida eterna con Dios.
  2. Por ser descendientes de Adán y Eva, todas las personas heredan los efectos de la Caída.
  3. En nuestro estado caído, estamos sujetos a la oposición y a la tentación.
  4. Cuando cedemos a la tentación, nos distanciamos de Dios, y si perseveramos en el pecado, experimentamos la muerte espiritual, quedando separados de Su presencia.

Todos estamos sujetos a la muerte temporal, que es la muerte del cuerpo físico (véase Alma 42:6–9 ; D. y C.29:41–42 ). La única manera de salvarnos es permitir que alguien nos rescate. Jesucristo siempre ha sido la única persona capaz de hacer un sacrificio de esa naturaleza.

  • Desde antes de la Creación de la tierra, el Salvador ha sido nuestra única esperanza de recibir “la paz en este mundo y la vida eterna en el mundo venidero” ( D.
  • Y C.59:23 ).
  • Él es el único que tenía el poder para dar Su vida y volverla a tomar.
  • Heredó de María, Su madre terrenal, la capacidad de morir; y de Su Padre inmortal, el poder para vencer la muerte.

Él declaró: “Como el Padre tiene vida en sí mismo, así también dio al Hijo el tener vida en sí mismo” ( Juan 5:26 ). El Salvador es el único que puede redimirnos de nuestros pecados; Dios el Padre le dio ese poder (véase Helamán 5:11 ). Él pudo recibirlo y llevar a cabo la Expiación porque se mantuvo libre del pecado: “Sufrió tentaciones pero no hizo caso de ellas” ( D.

  1. Y C.20:22 ).
  2. Habiendo vivido una vida perfecta y sin pecado, estaba exento de las exigencias de la justicia.
  3. Como poseía el poder de la redención y no tenía ninguna deuda con la justicia, podía pagar la deuda por los que se arrepientan.
  4. El sacrificio expiatorio de Jesús se realizó en el jardín de Getsemaní y en la cruz del Calvario.

En Getsemaní, se sometió a la voluntad del Padre y comenzó a tomar sobre Sí los pecados de todas las personas. Él nos ha revelado algo de lo que experimentó al pagar el precio de nuestros pecados: “Yo, Dios, he padecido estas cosas por todos, para que no padezcan, si se arrepienten; “mas si no se arrepienten, tendrán que padecer así como yo; “padecimiento que hizo que yo, Dios, el mayor de todos, temblara a causa del dolor y sangrara por cada poro y padeciera, tanto en el cuerpo como en el espíritu, y deseara no tener que beber la amarga copa y desmayar.

Sin embargo, gloria sea al Padre, bebí, y acabé mis preparativos para con los hijos de los hombres” ( D. y C.19:16–19 ; véase también Lucas 22:44 ; Mosíah 3:7 ). El Salvador siguió sufriendo por nuestros pecados cuando permitió que lo crucificaran —”levantado sobre la cruz e inmolado por los pecados del mundo” ( 1 Nefi 11:33 ).

En la cruz, permitió que le sobreviniera la muerte. Después, Su cuerpo fue puesto en un sepulcro hasta que resucitó y llegó a ser las “primicias de los que durmieron” ( 1 Corintios 15:20 ). Mediante Su muerte y Su resurrección, Él venció la muerte física por todos nosotros.

Jesucristo redime de los efectos de la Caída a todas las personas. Todos los que alguna vez hayan vivido o vivan sobre la tierra resucitarán y regresarán a la presencia de Dios para ser juzgados (véase 2 Nefi 2:5–10 ; Helamán 14:15–17 ). Por medio de los dones de misericordia y gracia redentora que nos ofrece el Salvador, todos recibiremos el don de la inmortalidad y viviremos para siempre con cuerpos glorificados y resucitados.

Aunque somos redimidos incondicionalmente de los efectos universales de la Caída, somos responsables de nuestros propios pecados, pero podemos ser perdonados y limpiados de la mancha del pecado si ” la sangre expiatoria de Cristo” ( Mosíah 4:2 ). Debemos ejercer la fe en Jesucristo, arrepentirnos, ser bautizados para la remisión de los pecados y recibir el don del Espíritu Santo.

¿Qué es expiación de Jesús?

¿En qué consiste la expiación de Jesucristo? Ven, sígueme — Para las Mujeres Jóvenes La Expiación es el sacrificio que Jesucristo efectuó con el fin de ayudarnos a vencer el pecado, la adversidad y la muerte. El sacrificio expiatorio de Jesús se realizó en el huerto de Getsemaní y en la cruz del Calvario.

¿Qué pasajes de las Escrituras y discursos ayudarán a las jóvenes a sentir el significado de la Expiación y comprender el sacrificio que el Salvador hizo por ellas? (Jesucristo pagó el precio de nuestros pecados y tomó sobre Sí nuestros dolores en Getsemaní y en la cruz) (Jesucristo venció la muerte mediante Su resurrección) (Jesucristo venció el pecado y la muerte mediante Su expiación) (Jesucristo tomo sobre Sí nuestros dolores, enfermedades, aflicciones y pecados)

” El Cristo viviente: El testimonio de los Apóstoles “, Liahona, abril de 2000, págs.2–3 (véase también, 105–108;, pág.102) Russell M. Nelson, “”, Liahona, mayo de 2017, págs.39–42 Carole M. Stephens, “”, Liahona, noviembre de 2016, págs.9–12. Linda K.

Burton, “”, Liahona, noviembre de 2012 “”, Leales a la Fe, 2004, págs.81–87. Videos: Video: “Las palabras de Pascua de un Apóstol en cuanto a Cristo”, Enseñar a la manera del Salvador El Salvador utilizó las Escrituras para enseñar acerca de Su misión. Enseñó a las personas a meditar en cuanto a las Escrituras.

¿Qué puede hacer a fin de ayudar a las jóvenes a emplear las Escrituras para comprender la expiación de Jesucristo? Al comienzo de cada clase, invite a las jóvenes a compartir, enseñar y testificar acerca de las experiencias que hayan tenido al poner en práctica lo que aprendieron en la lección de la semana anterior.

Pida a las jóvenes que se imaginen que un amigo de otra religión vino a la Iglesia y escuchó a alguien mencionar la expiación de Jesucristo. Pregúnteles cómo responderían si ese amigo les preguntara: “¿Qué es la expiación de Jesucristo?”. Muestre una lámina que ilustre uno de los acontecimientos de la Expiación (como el sufrimiento del Salvador en el huerto de Getsemaní, Su crucifixión o Su resurrección) y pida a las jóvenes que digan lo que saben en cuanto a ese evento. ¿Qué dudas tienen?

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Vea otras, Cada una de las actividades siguientes permitirá a las jóvenes aprender acerca de la expiación de Jesucristo. Siga la inspiración del Espíritu y seleccione una o más actividades que resulten adecuadas para su clase:

Invite a las jóvenes a repasar el discurso del Presidente Russell M. Nelson “” y a encontrar pasajes de las Escrituras que incluyan las cosas que el Salvador dijo o hizo. ¿Qué aprendemos acerca del Salvador en estas Escrituras? ¿Qué consejo nos da el presidente Nelson para ayudarnos a recibir el poder del Salvador en nuestra vida? Invite a las jóvenes a pensar en maneras que puedan aceptar el desafío que el presidente Nelson les dio a los jóvenes adultos de la Iglesia. Invite a las jóvenes a comprometerse con las cosas que ellas decidieron hacer. Planifique un tiempo para más adelante en que podrían compartir experiencias que hayan tenido al estudiar acerca del Salvador. Pida a las jovencitas que relacionen un acontecimiento que haya ocurrido durante las últimas horas de la vida del Salvador con las referencias que se encuentran en (para ver las representaciones de esos eventos, visite o el ). ¿Qué han aprendido las jóvenes en cuanto al Salvador y Su expiación al estudiar esos acontecimientos? Invite a algunas de las jóvenes a expresar sus sentimientos sobre el Salvador. Invite a cada joven a leer sobre uno de los principios de la Expiación que la hermana Linda K. Burton menciona en su discurso “”. Pídales que encuentren a alguien de la clase que haya leído sobre el mismo principio e invítelas a analizar lo que hayan aprendido y a dar un ejemplo de su propia vida o de la vida de otras personas que ilustre ese principio. Pida a una joven de cada grupo que comparta con el resto de la clase lo que haya analizado con su compañera. Pregunte a las jovencitas qué aprenden en cuanto al Salvador y la Expiación al leer Sus últimas palabras en la cruz (véase ; ). invite a las jóvenes a leer o miren uno o más de los videos de esta reseña y escuchen lo que hayan aprendido acerca de la necesidad de la expiación de Jesucristo. Otorgue suficiente tiempo para que varias jóvenes hablen de los versículos que hayan seleccionado y de las enseñanzas que contienen. Aliéntelas a escribir una carta a alguien que no crea en Dios y a utilizar esos versículos para explicar por qué es importante la Expiación y por qué necesitamos un Salvador. Pídales que compartan sus cartas entre ellas. Pídales que hagan una lista en la pizarra con algunas de las tribulaciones, los desafíos y las enfermedades que afrontan las personas. Invítelas a leer o extractos del discurso de la hermana Carole M. Stephens “”. ¿Qué aprenden las jóvenes acerca de la Expiación de esos recursos? ¿Cómo accedemos al poder de la Expiación en momentos de pruebas? (véase ). Pida a las jóvenes que consideren maneras en las que podrían compartir lo que han aprendido acerca de la Expiación para ayudarlas con los problemas que se escribieron en la pizarra.

Pida a las jóvenes que compartan lo que aprendieron hoy. ¿Comprenden mejor la Expiación? ¿Qué sentimientos o impresiones tienen? ¿Desean hacer otras preguntas? ¿Resultaría útil dedicarle más tiempo a esta doctrina? Sugerencia para la enseñanza Hay más probabilidades de que las jóvenes participen más de lleno en la clase si se les hacen preguntas concretas y se les da el tiempo suficiente para meditarlas antes de responder.

Para darles tiempo de pensar, considere la idea de escribir las preguntas en la pizarra o bien de pedirles que escriban su respuesta en una hoja de papel (véase La enseñanza: El llamamiento más importante, 2000, págs.73−75). Vea otras, Invite a las jovencitas a considerar cómo pondrán en práctica lo que han aprendido hoy.

Por ejemplo, podrían:

Escribir en su diario personal lo que saben y lo que sienten con respecto a la Expiación. Durante la semana, podrían pensar sobre la forma en que la Expiación bendice su vida y escribir sus pensamientos en su diario personal. Compartir lo que han aprendido con un familiar o un amigo.

Comparta con las jóvenes lo que se estudiará la próxima semana. ¿Qué podrían hacer a fin de prepararse para aprender? Por ejemplo, podrían leer un discurso, ver un video o estudiar un pasaje de las Escrituras relacionado con la lección de la semana siguiente. : ¿En qué consiste la expiación de Jesucristo?

¿Cuál es la diferencia entre la propiciación y la expiación?

¿Cuáles son los conceptos de expiación y propiciación? – Los dos conceptos de Expiación y Propiciación pueden colocarse bajo el término teológico más amplio de expiación. La expiación se define como la eliminación del pecado o la culpa. La propiciación, por otro lado, tiene que ver con el apaciguamiento de la ira de Dios.

  1. Tanto la expiación como la propiciación se unen en la cruz en la obra expiatoria de Cristo.
  2. Por lo tanto, es útil comprender la expiación al pensar en estos conceptos.
  3. Con esto en mente, primero examinemos cómo se aplican a nosotros la expiación y, por defecto, la expiación y la propiciación.
  4. La obra expiatoria de Cristo abarca cuatro necesidades que tenemos los pecadores y cómo la muerte de Cristo satisface esas necesidades.

Las necesidades de los pecadores:

1. Somos responsables de nuestro pecado, y la pena del pecado es la muerte (Romanos 6:23). 2. Debido a nuestro pecado, merecemos llevar la ira de Dios como castigo (Juan 3:36). 3. Nuestro pecado nos separa de Dios (Isaías 59:2).4. Somos esclavos del pecado y de Satanás (1 Juan 3:4-10).

La obra expiatoria misericordiosa de Cristo:

1. La pena de muerte que merecíamos por nuestro pecado fue satisfecha por la muerte de Jesús en la cruz. Jesús suple nuestras necesidades a través de la expiación de nuestro pecado (Hebreos 9:26).2. Para quitar de nosotros la ira de Dios y apaciguar Su ira hacia nuestro pecado, Cristo murió por nosotros. “En esto consiste el amor, no en que nosotros amemos a Dios, sino en que Él nos amó a nosotros y envió a su Hijo en propiciación por nuestros pecados” (1 Juan 4:10). LBLA).3. Para superar nuestra separación de Dios, necesitamos a alguien que nos reconcilie con Dios, para que podamos vivir en armonía con Él. A través de Cristo, Dios nos ha reconciliado con Él y nos ha dado el don de la reconciliación unos con otros (1 Corintios 5:17-21).4. Debido a que somos esclavos del pecado y de Satanás, necesitamos que alguien nos redima de nuestro cautiverio. A través de la muerte de Cristo, “Dios Padre nos ha librado del dominio de las tinieblas y trasladado al reino de su amado Hijo” (Colosenses 1:13). Jesús nos redimió del poder del maligno al hacer morir nuestro pecado en la cruz y abrirnos el camino para convertirnos en hijos de Dios (1 Juan 5:18-20, Romanos 6:11).

¿Dónde habla la Biblia de la expiación?

En los primeros quince capítulos de Levítico, se trata la forma en que las personas quedaban en “armonía” con Dios por medio del sacrificio y de qué manera quedaban “puros” ante Él por medio de las ceremonias y la obediencia a Sus leyes de pureza. En Levítico 15 encontramos más instrucciones acerca de cómo las funciones naturales del cuerpo se relacionaban con la pureza y la impureza bajo la ley de Moisés.

  • No obstante, es necesario que comprendamos que no hay un perdón auténtico por el pecado sin un arrepentimiento sincero y la expiación de Jesucristo.
  • En Levítico 16 se describe una ceremonia sagrada que el Señor mandó a los israelitas que llevaran a cabo una vez al año durante una época específica, la cual simbolizaba la forma en que Jesucristo expiaría los pecado de toda la humanidad.
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Aun cuando los ritos que se describen en Levítico 1–5 eran personales en la práctica, el Día de la Expiación que se describe en Levítico 16 simboliza la expiación por los pecados de toda la nación israelita y era un día en que toda la casa de Israel ayunaba y descansaba.

¿Qué quiere decir la palabra expiatorio?

Que expía o repara una falta, delito o culpa.

¿Qué es propiciación por nuestros pecados?

Acción agradable a Dios con que se le mueve a piedad y misericordia.

¿Cómo se realiza la expiación?

La expiación es la eliminación de la culpa o pecado a través de un tercero. El sujeto culpable queda absuelto de cualquier pena por medio de un objeto, animal (ej. chivo expiatorio) u otra persona, ‘Cristo’ en el caso del cristianismo y algunos cultos antiguos que practicaban el sacrificio animal.

¿Cuál es la importancia de la expiación?

La Expiación es el sacrificio que Jesucristo efectuó con el fin de ayudarnos a vencer el pecado, la adversidad y la muerte. El sacrificio expiatorio de Jesús se realizó en el huerto de Getsemaní y en la cruz del Calvario. Él pagó el precio por nuestros pecados, tomó sobre Sí la muerte y resucitó.

¿Qué pasaba en el día de la expiación?

Este día de expiación marca el final de los grandes días sagrados judíos y ofrece una oportunidad para que las personas cambien su destino a través de la oración, el arrepentimiento y la caridad. Yom Kippur es el día más sagrado del año judío y marca un tiempo de expiación a través del ayuno y la oración.

¿Qué significa la palabra propiciatorio en la Biblia?

Propiciatorio bíblico – El propiciatorio del arca estaba labrado de una sola pieza de oro, con dos querubines en sus extremos que extendían sus alas por encima de él y lo cubrían. Se indica en el texto bíblico que sus rostros estaban uno frente del otro pero miraban hacia el propiciatorio.

  1. Sobre el propiciatorio Dios le hablaba a Moisés,
  2. Allí se reconciliaban los pecados del pueblo por medio de sangre, que se rociaba sobre él ( Levítico 16:14).
  3. En el cristianismo se le da al propiciatorio el simbolismo de la persona de Jesús ( Hebreos 9), quien cubre el arca que contiene las tablas de la ley indicando que es el único que la cumplió a cabalidad, que es Él el que da el pan del cielo, y la vara que -aun cuando estaba muerta- vuelve a la vida, reverdeciendo y dando fruto (su resurrección ) ( Números 17:8).

La sangre rociada indica el sacrificio, volviendo el favor de Dios hacia el hombre. Los dos querubines que lo observan, significan que es probado y aceptado por su divinidad, y finalmente en Él, Dios se manifiesta al hombre que le busca.

¿Qué significa la palabra Azazel en la Biblia?

Origen del nombre – Su origen es hebreo y significa «la cabra de emisario» o «chivo expiatorio», expuesta en Levítico 16:8-10, Aparece cuatro veces en la Biblia, todas ellas en el registro de las disposiciones reglamentarias relacionadas con el Día de Expiación anual.

(Le 16:8, 10, 26.) El nombre se origina de dos palabras de raíz: aze, que significa cabra, y azel, que significa que desaparece, Otro posible origen del nombre es que sea un derivado de las palabras hebreas -az, que significa áspero y -el-, que significa poderoso (hay que indicar que este sufijo se aplica a casi todos los ángeles y a buena parte de los ángeles caídos ).

En tal caso, sería una alusión a la montaña desde donde se despeñaban las cabras para su sacrificio, Este nombre es mencionado en el libro apócrifo de Enoc, Apocalipsis de Abraham y otros en la literatura judía. En la Biblia no se suele interpretar como un espíritu maligno, sino que se le supone como la ceremonia del chivo expiatorio que consistía en enviar al chivo expiatorio para vagar en el desierto junto con otra cabra a la cual se sacrifica ante Dios,

¿Cómo recibimos la expiación por nuestros pecados hoy?

La Expiación permite que todos los que tengan fe en Cristo sean salvos de sus pecados –

Piense en la forma que la parábola de esta sección nos ayuda a comprender la Expiación. ¿A quiénes representan las personas de la parábola en nuestra vida?

La expiación del Salvador permite que podamos vencer la muerte espiritual aun cuando todas las personas resucitarán, sólo los que hayan aceptado la Expiación se salvarán de la muerte espiritual (véase Artículos de Fe 1:3 ). Aceptamos la expiación de Cristo al depositar nuestra fe en Él.

Por medio de esa fe, nos arrepentimos de nuestros pecados, nos bautizamos, recibimos el Espíritu Santo y obedecemos Sus mandamientos. Nos convertimos en fieles discípulos de Jesucristo; somos perdonados, quedamos limpios del pecado y nos preparamos para volver a vivir para siempre con nuestro Padre Celestial.

El Salvador nos dice: “Porque he aquí, yo, Dios, he padecido estas cosas por todos, para que no padezcan así como yo” ( D. y C.19:16–17 ). Cristo hizo la parte que le correspondía para expiar nuestros pecados y, para hacer que Su expiación sea plenamente eficaz en nuestra vida, debemos esforzarnos por obedecerlo y arrepentirnos de nuestros pecados.

  • El presidente del Consejo de los Doce, Boyd K.
  • Packer, nos dio el siguiente ejemplo con el fin de demostrarnos la forma en que la expiación de Cristo permite que seamos salvos del pecado si hacemos nuestra parte.
  • Quisiera relatarles un cuento en forma de parábola.
  • Había una vez un hombre que deseaba mucho adquirir un objeto determinado, que parecía ser más importante que cualquier otra cosa en su vida; para poder adquirirlo, tuvo que endeudarse.

“Se le había advertido que no debía endeudarse de tal forma, y particularmente se le había prevenido acerca de su acreedor. Pero parecía muy importante tener lo que deseaba y, en especial, tenerlo inmediatamente; además, estaba seguro de que podría pagarlo más adelante.

  • Firmó entonces un contrato por el cual habría de pagar la deuda dentro de un tiempo específico.
  • No se preocupó mucho acerca del hecho, ya que la fecha del pago parecía ser muy lejana; tuvo lo que deseaba en ese momento, y eso era lo único que le importaba.
  • Su acreedor no era más que un vago recuerdo; de vez en cuando, realizó algunos pequeños pagos, pensando que de alguna manera el día del ajuste final jamás había de llegar.

“Pero, como siempre, ese día llegó al cumplirse la fecha establecida en el contrato. La deuda no había sido pagada totalmente y su acreedor apareció y exigió el pago total. “Solamente entonces comprendió que su acreedor no sólo tenía el poder de quitarle todo lo que poseía, sino también de enviarlo a la prisión.

“‘No puedo pagarle porque no tengo el dinero para hacerlo’, confesó. “‘Entonces’, dijo el acreedor; ‘haremos que se cumpla el contrato, tomaremos sus posesiones y usted irá a la cárcel. Usted estuvo de acuerdo; fue su decisión. Firmó el contrato y ahora debemos ponerlo en acción’. “‘¿No podría extenderme el plazo o perdonarme la deuda?’, suplicó el deudor.

‘¿Arreglar alguna forma para que pueda mantener mis propiedades y no ir a la prisión? Seguramente usted cree en la misericordia. ¿No la tendrá conmigo?’ “El acreedor contestó: ‘La misericordia siempre favorece sólo a uno, y en este caso solamente le servirá a usted.

Si soy misericordioso quedaré sin mi dinero. Justicia es lo que demando. ¿Cree usted en la justicia?’ “‘Creía en la justicia cuando firmé el contrato’, dijo el deudor. ‘Entonces estaba de mi lado, porque pensé que me protegería. Entonces no necesitaba misericordia, ni pensé que jamás la necesitaría; estaba seguro de que la justicia nos serviría igualmente a ambos’.

“‘Es la justicia que exige que usted pague el contrato o sufra la pena’, respondió el acreedor. ‘Esa es la ley. Usted estuvo de acuerdo y así es como debe ser. La misericordia no puede robar a la justicia’. “De esa forma, uno demandaba la justicia y el otro rogaba por misericordia.

  1. Ninguno podía quedar satisfecho, excepto a costa del otro.
  2. Si usted no perdona la deuda no habrá misericordia’, contestó el deudor.
  3. Pero si lo hago, no habrá justicia’, fue la respuesta.
  4. Parecía que ambas leyes no se podían cumplir al mismo tiempo.
  5. Son dos ideales eternos que parecen contradecirse mutuamente.
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¿No hay forma en que se pueda cumplir la justicia al mismo tiempo que la misericordia? “¡Hay una forma! La ley de la justicia puede ser satisfecha al mismo tiempo que se cumple la de la misericordia; pero se necesita alguien que interceda. Y eso fue lo que sucedió.

El deudor tenía un amigo que fue a ayudarle. Él conocía muy bien al deudor y sabía que era hombre falto de previsión; sabía que era imprudente haberse metido en ese aprieto; no obstante, quería ayudarlo porque lo amaba. Entonces, intercedió ante el acreedor y le hizo una oferta. “‘Yo le pagaré la deuda si usted libera al deudor de su compromiso para que pueda mantener sus posesiones y no tenga que ir a la cárcel’.

“Mientras el acreedor meditaba sobre la oferta, el mediador agregó: ‘Usted demandó justicia y, aun cuando él no puede pagarle, lo haré yo. Usted habrá sido justamente tratado y no podrá quejarse, pues no sería justo’. “El acreedor aceptó la propuesta. “El mediador le dijo entonces al deudor: ‘Si yo pago tu deuda, ¿me aceptarás como tu acreedor?’ “‘Claro que sí’, exclamó el deudor.

‘Tú me salvas de la prisión y eres misericordioso conmigo’. “‘Entonces’, dijo el benefactor, ‘tú me pagarás la deuda a mí y yo estableceré las condiciones. No será fácil, pero será posible. Yo proveeré la forma en que puedas hacerlo y no será necesario que vayas a la cárcel’. “Así fue que el acreedor recibió su dinero.

Se le trató justamente sin que hubiera necesidad de romper el contrato. “El deudor a su vez recibió misericordia. Ambas leyes habían sido cumplidas. Puesto que hubo un mediador, se había cumplido con la justicia, y la misericordia quedó totalmente satisfecha” (véase Liahona, octubre de 1977, págs.42–43).

  • Nuestros pecados son nuestras deudas espirituales.
  • Sin Jesucristo, nuestro Salvador y Mediador, todos pagaríamos por nuestros pecados por medio de la muerte espiritual; pero debido a Él, si cumplimos con los términos que nos ha impuesto, que son arrepentirnos y guardar Sus mandamientos, regresaremos a vivir con nuestro Padre Celestial.

Es maravilloso que Cristo nos haya proporcionado la forma de ser sanados de nuestros pecados. Él dijo: “He aquí, he venido al mundo para salvar al mundo del pecado. “Por tanto, al que se arrepintiere y viniere a mí como un niño pequeñito, yo lo recibiré, porque de los tales es el reino de Dios.

Medite en cuanto a la forma en que puede mostrar gratitud por el don de la Expiación.

¿Qué hace la sangre en el sacrificio de expiación?

(47-10) La sangre es la vida del cuerpo – La sangre es aquella substancia física que renueva y da energía al cuerpo, llevándole alimento y nutrición y eliminando los materiales de desecho. En la resurrección recibiremos un cuerpo físico perfeccionado, a veces llamado cuerpo espiritual (D.

y C.88:27). Esto no significa que un cuerpo así no tenga substancia tangible sino, más bien, que es “vivificado por el espíritu y no por la sangre El cuerpo inmortal es vivificado por el espíritu, pero el cuerpo mortal es vivificado por la sangre ” (Smith, Doctrines of Salvation, 1:72-73). En las Escrituras se nos dice que la vida de la carne es la sangre (Génesis 9:4; Levítico 17:10, 11, 14; 19:26; 1 Samuel 14:32, 33; Hechos 15:20, 29).

A Moisés le fue dicho claramente: “Solamente que te mantengas firme en no comer sangre; porque la sangre es la vida, y no comerás la vida juntamente con su carne” (Deuteronomio 12:23). Levítico capítulo 17, versículo 11, dice: “Porque la vida de la carne en la sangre está, y yo os la he dado para hacer expiación sobre el altar por vuestras almas; y la misma sangre hará expiación de la persona.” No puede haber error en que la sangre ofrecida antiguamente sobre el altar del sacrificio era un recordatorio directo del sacrificio del Salvador.

¿Por qué Cristo murió en la cruz?

Jesús muere ‘en nuestro lugar’ o ‘por nosotros’ porque el pecado original, esa atmosfera de mal que nos rodea, nos aleja del Dios vivo y, por lo tanto, nos lleva a la muerte. Jesús, en cambio, restablece nuestra comunión con el Padre.

¿Qué se hace en un Templo Expiatorio?

Un templo expiatorio es una casa de oración donde de manera permanente está expuesto el Santísimo Sacramento para la expiación de pecados.

¿Dónde se ubica el Templo Expiatorio?

El Templo Expiatorio Nacional de San Felipe de Jesús es un templo católico ubicado en la calle Francisco I. Madero del Centro Histórico de la Ciudad de México.

¿Cuándo se construyó el Templo Expiatorio?

El Templo Expiatorio, es un edificio religioso en Guadalajara, Jalisco, un santuario dedicado al santísimo sacramento que empezó a construirse el 15 de agosto de 1897, sin embargo, su finalización se retrasó por 75 años debido a la Revolución y la guerra Cristera.

¿Cómo se logra la salvación?

Esta es posible únicamente mediante los méritos, la misericordia y la gracia de Jesucristo. La doctrina de Cristo nos ayuda a comprender que mediante Su gracia podemos aprender el Evangelio, recibir ordenanzas y seguir adelante en el camino que conduce a la vida eterna.

¿Qué dice Romanos 3 25?

25 a quien Dios a puso como b propiciación por medio de la fe en su c sangre, para manifestación de su justicia, al haber pasado por alto, en su paciencia, los d pecados pasados, 26 con la mira de manifestar su justicia en este tiempo, para que él sea el a justo, y el que justifica al que es de la fe de Jesús.

¿Qué es la justicia de Dios?

Se puede afirmar entonces que la justicia de Dios es la salvación divina que se ha hecho realidad en el presente de la vida del creyente, en la existencia actual del cristianismo, aunque todavía en esperanza, pues se cumplirá de modo definitivo sólo al final.

¿Cuándo se hizo el plan de expiación?

Cuando Adán y Eva cometieron el primer pecado, se escondieron de Dios porque estaban avergonzados (Génesis 3:8). En vez de renunciar a ellos y darlos por perdidos, Dios inició un plan de expiación para restaurar la comunión rota entre Él y la humanidad.

¿Qué es la expiación para niños?

‘El arrepentimiento’, Para la Fortaleza de la Juventud A ese gran sacrificio se le conoce como la Expiación. Mediante la Expiación, puedes recibir el perdón y quedar limpio o limpia de tus pecados si te arrepientes.

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