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El liderazgo opositor

La fuerza política opositora más importante, es Juntos por e Cambio, la denominación que adoptó Cambiemos para la elección presidencial de 2019.

Tiene como principales socios al PRO y a la UCR. A ello se suma la Coalición Cívica de Elisa Carrió y el sector del Peronismo que representa Miguel Pichetto.

Pero dentro del PRO, hay diversas líneas internas. Una primera división es entre "dialoguistas" y "duros". A su vez entre los primeros, hay vertientes: una es la que lidera el Jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta; otra la lidera por María Eugenia Vidal con epicentro en la provincia de Buenos Aires; a su vez Emilio Monzó y Rogelio Frigerio, están cercanos a Larreta, y más próximos al Peronismo. En el ala "dura" se destaca Patricia Bullrich (Presidenta del partido), en esta misma posición pero con posturas propias está Miguel Pichetto y Mauricio Macri parece mostrarse prescindente, pero se encuentra más cercano a esta segunda postura.

En la UCR sucede otro tanto. Cornejo, es una figura central en la Cámara de Diputados, con una actitud critica hacia el PRO. Desde el Senado, Martín Lousteau, es un aliado de Larreta, pero critica al PRO como fuerza nacional. A su vez los tres gobernadores del Radicalismo (Jujuy, Corrientes y Mendoza), se mueven al  margen del Jefe de Gobierno Porteño y con una política propia, en principio más crítica del gobierno nacional.

En este amplio marco, Rodríguez Larreta es la figura con mayor presencia pública, por ser el Jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, cuarto distrito por cantidad de habitantes, segundo por PBI después de la provincia de Buenos Aires y el que tiene mayor repercusión mediática nacional, al estar en la Ciudad los grandes medios nacionales que se ven, escuchan o leen en todo el país.

En los últimos meses, ha aparecido cerca del Presidente, en especial desde que se inició la cuarentena. El gobierno nacional lo ha tratado como un aliado y le ha dado espacio como interlocutor principal en la oposición.

Pero al mismo tiempo desde sectores del oficialismo, se lo ataca, con argumentos como el alto nivel de infección en las villas y los geriátricos porteños. Pareciera que el Kirchnerismo no quiere volver a repetir el error que han realizado casi todos los gobiernos desde 1983: gestar un opositor preferido, el que después termina ganándoles la elección.

En cuanto a su relación del Jefe de Gobierno porteño con los demás sectores del PRO y de Juntos por el Cambios, se trata más de alianzas tácticas o transitorias, que de nuevas coaliciones firmes.

En última instancia, falta casi un año y medio para la elección legislativa de medio mandato y en una situación tan crítica como generan los costos políticos y sociales de las medidas para enfrentar la Pandemia, muchas cosas pueden cambiar hasta entonces.

Fuente: http://www.nuevamayoria.com

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