Novedades

No cede la presión sobre Guzmán y el Congreso adquiere protagonismo

El viaje del presidente por Europa no resolvió su conflicto con el kirchnerismo sino que, por el contrario, lo exacerbó.

Las reuniones de Alberto Fernández con los cuatro jefes de gobierno europeos de Portugal, España, Francia e Italia, así como su encuentro con la directora ejecutiva del Fondo Monetario Internacional, confirman que en realidad está negociando la postergación del acuerdo hasta después de la elección. En esa línea, necesita el acuerdo con el Club de París para postergar pagos y también el del Fondo.

De acuerdo a ello, el presidente se está moviendo dentro de la estrategia fijada por la vicepresidenta en diciembre: postergar el arreglo con el Fondo para refinanciar la deuda hasta después de la elección legislativa, que ahora sería el 14 de noviembre. La estrategia es ante todo política, y para el kirchnerismo implica mantener flexibilidad para el gasto durante los próximos cinco meses para poder dar prioridad a las necesidades de la campaña electoral.

La gira así arroja buenas noticias en función de la estrategia de postergar el acuerdo, pero no implica avances en función de la negociación de la deuda. La gira del presidente se completaría esta semana con una reunión por Zoom con Ángela Merkel, a quien no pudo visitar en Europa. Ideológicamente, el presidente argentino dio una señal de referenciarse con Europa en el plano internacional.

Pero la presión del kirchnerismo sobre el presidente y su ministro de Economía, Martín Guzmán, siguió escalando en el país. El Senado dio media sanción con gran rapidez al proyecto de ley que establece que el ingreso del dinero proveniente de los DEG (el dinero que el Fondo Monetario va a distribuir entre sus países miembros) sea destinado a gasto social. Esto implica el intento de imponer un límite al ministro de Economía, exactamente en el momento en que realizaba su gira europea.

Al mismo tiempo, el PJ bonaerense, dominado por el kirchnerismo, emitió una declaración diciendo que era necesario "terminar con los tarifazos", en una señal política muy clara al diferendo que mantiene el ministro con el subsecretario de Energía, Federico Basualdo.

En el ámbito del Congreso, Máximo Kirchner -quien desistió de asumir la jefatura del PJ antes de diciembre y busca atenuar el enfrentamiento con el intendente de Esteban Echeverría, Fernando Gray- presentó un proyecto para bajar la tarifa de gas en las provincias del sur, que sufren más las inclemencias del invierno, con el apoyo de Sergio Massa. Pero esta pugna Casa Rosada-kirchnerismo se da en otras áreas del Gobierno.

La renovación de la concesión de la hidrovía genera ya un conflicto entre el nuevo ministro de Transporte, Alexis Guerrera, y los gobernadores encabezados por el de Buenos Aires, Axel Kicillof, que son partidarios de terminar con el sistema de concesiones para que el Estado se haga cargo del control y la administración de esta vía fluvial, clave para las exportaciones de granos. Apoyan la creación de una comisión parlamentaria bicameral que decida el conflicto.

En lo social, el ministerio a cargo de Daniel Arroyo se vio obligado a ceder posiciones frente al reclamo de los movimientos sociales -que controlan gran parte de la estructura de su ministerio- para que se dé prioridad a los planes de trabajo subsidiado que manejan los movimientos, por sobre la ampliación del Plan Alimentar, que anunciaron el presidente y el ministro.

En este marco, el Congreso pasa a ser centro de la política en los próximos días. En el Senado, con una mayoría automática oficialista (tiene asegurados 41 sobre 72 votos), el Ejecutivo no tiene problemas para lograr la aprobación de sus proyectos, siempre y cuando tengan el apoyo de la vicepresidenta. El próximo viernes 21 de mayo vence el segundo DNU que mantuvo las restricciones para enfrentar la segunda ola de Covid-19. Sin problemas para obtener la aprobación en la Cámara Alta, no hay posibilidad de que el proyecto sea aprobado en Diputados antes del próximo viernes 21, con lo cual habrá un tercer DNU prorrogando las restricciones y ratificándolas para el área de educación, pese al fallo de la Corte que dispone lo contrario.

En el tema judicial -prioridad para la vicepresidenta-, el ministro de Justicia intentará lograr la mayoría en Diputados que permita al oficialismo la sanción definitiva del proyecto de reforma del Minsiterio Público Fiscal, que facilita la remoción del Procurador reclamada insistentemente por el kirchnerismo. Para aprobarlo, se necesitan 129 diputados para el quórum y el oficialismo habría llegado a ese número. Si los obtuviese, la Casa Rosada, alineada en este tema con la vicepresidenta, buscará el tratamiento de la reforma judicial, que también tiene media sanción del Senado. En este contexto, el kirchnerismo intentará revitalizar con algunas modificaciones el proyecto de Máximo Kirchner sobre biocombustibles, para lo cual cuenta con el apoyo del presidente de la Cámara, Sergio Massa, firme aliado del kirchnerismo por el momento.

Pasando a la oposición, la proximidad de las elecciones acentúa las diferencias mientras se debate la estrategia entre "duros y blandos". El acuerdo para postergar la fecha de la elección (3 semanas) y la de las PASO (5 semanas) sería aprobado, dado el acuerdo logrado entre el Frente de Todos y Juntos por el Cambio. Ello implica que en la segunda quincena de julio se presentarán las alianzas y las listas de candidatos.

Pero la oposición ahora parece decidida a no votar la postergación si el oficialismo avanza con la reforma de la Procuración. La provincia de Buenos Aires concentra la atención electoral. María Eugenia Vidal, propuesta por Mauricio Macri para encabezar la lista bonaerense, se debate sobre qué decisión adoptar. Quizás espera tener en claro si el peronismo bonaerense va a tener alguna escisión que aumente las chances de la oposición de ganar, para adoptar una resolución. Pero esto complica al resto de la estructura bonaerense de Juntos por el Cambio.

En la Ciudad de Buenos Aires, la intención de Macri es que Patricia Bullrich encabece la lista de diputados nacionales, pero ello es resistido por Horacio Rodríguez Larreta, enfrentado con ella respecto a la estrategia frente al oficialismo. La idea de un eje "duro" Macri-Bullrich y uno "blando" Vidal-Larreta, parece predominar a dos meses de la definición de las candidaturas y a seis de la elección el 14 de noviembre. Paradójicamente, Elisa Carrió se alinea con el segundo. Pero rechazar las restricciones a la educación presencial es una postura que unifica al frente opositor, más allá de sus diferencias.

En el llamado Frente Libertario, José Luis Espert parece haber cambiado de posición, inclinándose ahora por usar las PASO para una amplia interna de toda la oposición, postura en la que no acuerda su socio, Javier Milei, y sin que se haya definido al respecto Ricardo López Murphy.

Fuente: http://www.nuevamayoria.com

No cede la presión sobre Guzmán y el Congreso adquiere protagonismo